Custodios del tiempo

El legado del Fondillón de Alicante.

La Fundación María Luisa Albert Leach no es solo una institución; es el guardián de un legado vivo. Nacida de la voluntad de preservar una tradición familiar que se remonta al siglo XVII, nuestra misión es proteger uno de los tesoros enológicos más singulares del mundo: el Fondillón de Alicante.

Somos una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la promoción, conservación e investigación de este «Vino de Reyes», asegurando que su historia, su elaboración artesanal y su mística perduren para las generaciones futuras.

Un legado nacido de la tierra,
afinado por el tiempo
y preservado para quienes vendrán.

Nuestra Misión

Pilar I

Promoción

Impulsamos el reconocimiento nacional e internacional del Fondillón como una joya enológica sin parangón, trabajando para devolverle el estatus de «Vino de Reyes» que ostentó históricamente en las cortes europeas. A través de una estrategia de difusión rigurosa, catas selectas y la participación en foros especializados, damos a conocer la singularidad de este vino añejo natural.

Pilar II

Conservación

Actuamos como custodios inquebrantables de un patrimonio material e inmaterial irreemplazable, centrado en la preservación integral de la Finca Cassou y su bodega fundacional del siglo XVII. Nuestra misión es salvaguardar la arquitectura tradicional de la Huerta de Alicante y mantener vivas las soleras centenarias que reposan en nuestros toneles monoveros, garantizando que las «madres» históricas y la mítica cosecha de 1830 perduren biológicamente activas e intactas para las futuras generaciones.

Pilar III

Investigación

Fomentamos el estudio científico y documental de la cultura vitivinícola, profundizando en las técnicas ancestrales de sobremaduración de la uva Monastrell y su crianza en sistemas de soleras. Gestionamos y ponemos en valor un vasto archivo histórico, que incluye el fondo fotográfico de Antonio Martínez Torrejón con más de 5.000 placas de principios del siglo XX, colaborando con historiadores y enólogos para asegurar que el conocimiento técnico y la memoria social de la elaboración del Fondillón no se pierdan en el olvido.

La Dama del Fondillón María Luisa Albert Leach

María Luisa Albert Leach (1930-2024) junto a su esposo Alfredo Lamaignère, representa el eslabón vital que unió el glorioso pasado vinícola de la Huerta de Alicante con el presente. Descendiente directa de las familias Leach y Cassou, comerciantes y productores asentados en Alicante desde el siglo XVII.

Retrato de María Luisa Albert Leach
Mi legado no es solo un activo arquitectónico y enológico único, sino un mandato moral: proteger y promover el Fondillón como un tesoro cultural para las futuras generaciones.

María Luisa Albert Leach Fundadora y Dama de Fondillón

El corazón de la Fundación

La Finca Cassou Arquitectura de la luz en la Huerta de Alicante

La Finca Cassou, situada en la histórica Partida de La Almajada de Mutxamel, se erige como un testimonio excepcional de la arquitectura solariega de los siglos XVII y XVIII. Catalogada como Bien Local en el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos de Mutxamel, la propiedad destaca por poseer el riurau más grande de la provincia de Alicante: una imponente estructura de trece arcos diseñada magistralmente para la pasificación lenta de la uva Monastrell mediante las brisas del Mediterráneo. Rodeada de jardines históricos y viñedos recuperados, la finca no es solo un escenario de belleza, sino el centro neurálgico donde la familia ha mantenido viva la producción agrícola desde que se tiene constancia de su primera cosecha en 1754.

Bajo los cimientos de la casa noble se oculta el «santuario» de la Fundación: una bodega subterránea que permanece intacta desde hace tres siglos. Este espacio, formado por dos naves abovedadas unidas por un monumental arco de sillería, custodia los cups (lagares) originales con sus grifos de madera y los toneles monoveros donde reposan las soleras. Es en esta penumbra, protegida de los cambios térmicos, donde el Fondillón cumple su silenciosa crianza de décadas, convirtiendo a la Finca Cassou en el guardián físico y espiritual de un patrimonio enológico irrepetible.